sobre mí y contacto

Contacto: rafaelalvarezavello@gmail.com

Soy abogado de oficio y profesor de universidad, pero mi verdadera vocación es escribir.

Escribo porque me interesa hablar de las personas, trato de comprender y justificar sus vidas, especialmente la búsqueda que cada uno hace de su propia felicidad. ¿Dónde está la felicidad? – me pregunto constantemente -, ¿cómo se puede ser feliz? Y he llegado a la conclusión de que quizá sea una pregunta que deba contestarse después de encontrar respuesta a esa otra pregunta mayor que es: ¿para qué la vida?, ¿cuál es su sentido?

No soy un filósofo, soy novelista, me gustan las historias, las he oído contar en mi casa desde que tengo memoria. Además confío sólo hasta cierto punto en la filosofía porque entiendo que si hubiese un único camino objetivo para alcanzar la felicidad todos lo seguiríamos. Personalmente estoy convencido de la primacía de los sentimientos frente a la razón, creo que son ellos la clave para descifrar la vida y encontrar esa felicidad que continuamente parece que se esconde.

la muerte digna, el gran dilema

la muerte digna, el gran dilema

¿Puede tener sentido la vida de un agonizante o de un paciente con enfermedad terminal?, ¿es la vida un Derecho pero no una obligación?, ¿afecta a los demás que se provoque la eutanasia a quién la solicita voluntariamente o es un acto meramente privado?, ¿está la sociedad occidental preparada para la muerte?

En este libro utilizamos historias reales para tratar de analizar cada una de estas preguntas desde las distintas corrientes de pensamiento actual. De esta forma se pueden comparar y entender cuáles son sus argumentos, sus consecuencias y los distintos mecanismos que cada propone al ser humano para enfrentarse al momento de mayor vulnerabilidad como es el final de su vida.

En las conclusiones personales defendemos que son los cuidados paliativos integrales (médicos, psicológicos, familiares y asistenciales) la alternativa a la eutanasia y al suicidio asistido, cuidados paliativos que son la forma de volver a poner en práctica el humanismo en una sociedad que cada vez más tiende a la deshumanización. Consideramos que si se puede evitar la soledad, el dolor y la depresión, los enfermos agónicos o terminales pueden sentir que sus vidas siguen teniendo sentido tanto para ellos mismos como para la sociedad.

Portada mejor resolución

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recuerde el alma dormida (novela)

Castilla, S. XV. En la cabaña del monte donde vive retirado, un viejo soldado recibe la visita de una joven. Trae un encargo: que le cuente su historia.

A través del diálogo entre estos dos personajes se narra la vida de Jorge Manrique, el autor de las “Coplas a la muerte de su padre”, posiblemente el poema más importante de la lengua castellana.

Pero Jorge Manrique no era un filósofo ni un poeta, sino un guerrero, y lo que pretende con Las Coplas no es impartir un mero discurso moral sino contar una historia.

Esa historia es la de su padre, Rodrigo Manrique, con quien mantiene una relación ambigua y con quien va a participar en uno de los momentos claves de la historia de Castilla y de España. Los Manrique lucharon en las distintas guerras de los reinados de Juan II de Castilla, Enrique IV el impotente y, por fin, de Isabel la Católica.

Con un lenguaje evocador, muy cercano a la confidencia, se hace una interpretación de la personalidad de Jorge y de su tiempo. La novela habla de las grandes guerras pero también de la vida cotidiana en la Castilla del S. XV. Y profundiza en todo cuanto rodeó al poeta-soldado: su personalidad frágil, su enorme sensibilidad, sus amores, sus ideas, y sus ansias de satisfacer la ambición de aquel noble ambicioso y turbulento que fue su padre.

Esta novela es también un recorrido por la casi no creíble historia de Castilla en aquel S. XV. Una visión intimista y nueva en la que destacan poderosos personajes femeninos: “la Granadina” que es la muchacha que ha ido a encontrarse con el protagonista, “la mora” que representa al ideal femenino, “María la alta” la mujer sabia, “Elvira” la mujer amada y triste, o “Isabel la Católica” la heredera ilegítima de extrema feminidad, tantas veces abandonada y pobre, que llegó a ser reina y cambió la historia de España para siempre.

Son Castilla y “la mujer” dos personajes fundamentales de la novela que se confunden porque, como en el mismo libro se dice: Castilla es mujer.

«Castilla es mujer. A veces sus montes tienen las mismas formas cuando se levantan sobre la llanura. Forma de mujer tumbada, caída, quizá muerta, que parece rebujarse en las sábanas que son sus faldas (…) la Eva verdadera. (…) Castilla tendida serena sobre el mundo. Y sobre ella, los hombres y sus necedades. Los castellanos: los de los grandes gestos, incapaces de cumplir con los pequeños. Malqueriéndola. Divididos siempre, con nuestro «todo o nada»… Son estas dos mujeres, sí ––es justo decirlo––, Elvira y Castilla, de donde partió nuestra verdadera historia. Siempre entremezcladas».

Recuerde el alma dormida, portada entera

 

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cartas de amor a Hortensia

Quienes han leído estas cartas dicen que les gusta su tono vital y optimista, a veces de humor, con el que el autor se enfrenta a su realidad de marido cuarentón y enamorado, padre de hijos adolescentes, rodeado de problemas.

Se ha dicho también de las cartas que algo tienen de filosóficas, pero de una filosofía práctica e intimista de quien entiende que la verdad, el amor y la belleza, son las distintas caras de ese sentimiento tan esquivo al que llamamos felicidad.

El autor afirma que para él son sólo cartas de amor sinceras de un hombre seducido por la feminidad de su mujer. Y que si algo describen sin quererlo es cómo la fiebre del primer enamoramiento se transforma -con el tiempo y mucho trabajo- en una simbiosis a la que se le puede llamar «verdadero amor» y, también, cómo ese «amor verdadero» sobrepasa al que lo siente y se irradia a quienes tiene cerca. «He escrito tantas -concluye- sólo porque a ella, después de leerlas, le dan ganas de quererme más».

 

portada

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SABIDURÍA FEMENINA

Cuentan como cierto que cuando el Presidente Carlos Menem fue al camerino de Facundo Cabral después de uno de sus conciertos, se encontró con Dña. Sara (la madre de Cabral) y le dijo:

– Señora, admiro mucho a su hijo, dígame si puedo hacer algo por usted.

A lo que Dña. Sara le contestó:

– Con tal de que no me joda, es suficiente.

Probablemente se lo diría con una sonrisa en los labios, era una mujer alegre (su hijo le dedicó este verso: ella no dice nada sólo sonríe/cuando en lugar de sopa sirve jazmines), probablemente también era una mujer pacífica (su contestación suena mucho mejor en Argentino y tiene un significado más directo que hiriente), pero por encima de cualquier cosa era una mujer sabia.

Personalmente me declaro un admirador de la sabiduría femenina. De esa que no grita, ni lucha, ni se opone, sino que acaricia. La que hace que vean “la verdad” como algo tan claro que la podrían tocar con las manos, casi como si fuera corporal, física y, desde luego, evidente. Y esa verdad liberadora y fecunda mantiene al hombre a salvo de la desesperanza.

Pienso que Dña. Rosa no pretendía ofender a Menen, sino indicarle con exactitud dónde se encuentra el verdadero poder. Pienso que le quería decir: “mire el poder no lo tiene usted, lo tengo yo y cualquier otra madre”. “Lo que mueve el mundo no son sus políticas”. “Lo que mueve el mundo es el amor incondicional que nosotras les transmitimos a nuestros hijos”. “Y nuestras enseñanzas de dónde deben buscar la bondad y la belleza”. “Somos nosotras las que les animamos a vivir en la sociedad y formar familias”. “Y las que les cobijamos cuando vuelven con la cara vuelta porque el mal también existe y, a veces, te alcanza”. El verdadero poder va de abajo a arriba, desde las estrechas cocinas a los despachos por muy ovales que sean.

Pero es cierto que usted puede joderlo todo (una suma de decisiones ineptas, cuando no la corrupción o la guerra). Así que con que no me joda es suficiente, Sr. Presidente.

http://www.rafaelalvarezavello.com
©rafael alvarez avello 28/11/16