CASTILLA Y LEÓN

 

«IMAGINAMOS OTRAS VIDAS PARA VIVIR LAS NUESTRAS»

Puntual, Rafael Álvarez Avello acude a la cita en un hotel en el centro de Madrid. Llega acompañado de su hijo, que se presenta como Juanma, «como el personaje de la novela», añade orgulloso. Recuerde el alma dormida es el primer verso de Las Coplas a la muerte de su padre y también el título de la primera novela de este escritor, que ha tardado 10 años en componer. Un libro que narra la Historia de Castilla en algunos de sus momentos clave, el final del reinado de Juan II, la dinastía de Enrique IV el Impotente y la llega da al trono de Isabel la Católica. Momentos y guerras en las que participó Jorge Manrique, quien pone voz a esta aventura.

“Todo parte de Jorge Manrique y de la fascinación que me producen sus Coplas, para muchos el mejor poema en lengua castellana. También de la imposibilidad de olvidarlas, que yo creo que es algo que nos pasa a todos”.

¿Qué narra?

Es la Historia de Castilla a través de la vida de Jorge Manrique. Es, por encima de todo, una novela donde la Historia es el hilo conductor y donde la personalidad de Jorge Manrique y del resto de personajes son claves.

¿Por qué ese momento?

Porque es un momento clave en la Historia de España y de la Humanidad. La llegada al trono de Isabel la Católica, que era una mujer que no tenía nada a favor, y que logró cambiar la Historia universal.

En la novela da mucha presencia a los personajes femeninos. Están la granadina, la mora, María la Alta, la propia Isabel…

Para mí, la feminidad es una fuerza que mueve el mundo, quizá la fuerza más creadora. María la Alta que es la mujer sabia. La mora representa el ideal femenino. Y, desde luego, Isabel la Católica a la que trato de desmitificar y humanizar. De hecho la feminidad trasciende en la novela lo que es la propia mujer para convertirse en Castilla, otro personaje más.

¿Cómo da vida a esa Castilla mujer?

Porque es el origen de todo, es la causa de todo y también es el fin de todo.

Castilla no es solo un personaje, es casi protagonista.

Castilla no es solo un lugar en el que se produce la acción, sino la que provoca esa acción, la que le da sentido. Y están reflejadas las dos Castillas íntegramente. En el siglo XV, los nobles se movían continuamente y viajaban a sus señoríos. También la Corte de los Reyes era itinerante.

¿En qué se parece la Isabel la Católica de su novela con la que se conoce en los libros?

En poco. Los libros de Historia están basados en fechas y lugares, y yo lo que trato de hacer es una descripción humana desde un punto de vista muy particular pero que no deja de ser una interpretación. Hay un aspecto de Isabel que siempre me llamó la atención, cómo esta chica tan jovencita consiguió todo sin tener nada a favor. Mi interpretación es que, como no tenía poder, dinero o caballeros, se valió de su feminidad.

Se conoce al Jorge Manrique poeta, pero no al que señala en el libro.

Es que Jorge Manrique no era un poeta profesional ni un filósofo. Era un caballero que le tocó estar en las guerras más importantes y acontecimientos de la Castilla del siglo XV. Es justo al final de su vida, cuando decide reivindicar la figura de su padre, cuando escribe
las Coplas. También hay que tener en cuenta que escribir poemas formaba parte de la formación de los caballeros de la época.

Ha indicado que era para reivindicar la figura de su padre. ¿Cómo era la relación de Jorge Manrique con su progenitor?

Bastante ambigua. Rodrigo Manrique era  un noble con poca estirpe, muy ambicioso, y que todo lo consiguió con la espada.

En su novela, además, hay reflexiones morales.

El drama de todo ser humano es encontrar la felicidad. Muchas veces la vida no nos lo pone fácil. Por eso es tan importante reflexionar sobre la propia existencia y llegar a algunas conclusiones, a las que se pueden llamar principios o fundamentos morales. Jorge Manrique lo hace de manera magistral en sus primeras coplas.

A mí como escritor me interesa ese drama de la búsqueda de la felicidad, porque creo que es lo que nos hace movernos y afecta a todo lo que somos: a nuestros pensamientos, a nuestros sentimientos, y especialmente al bien y al mal. En ese sentido puede considerarse que hay una trama moral en la novela porque es consustancial a nosotros mismos.

Alerta al lector por la forma de narrar esta historia. ¿Cómo es ese estilo?

La forma de narrar es un poco peculiar. El lector debe saberlo y dar un pequeño margen en los primeros capítulos hasta que se hace con el ritmo de la lectura. No es que intente reproducir el lenguaje de la época, pero sí un lenguaje evocador. Es una conversación entre dos personas: un viejo que no se sabe quién es y una joven.

He empleado 10 años en esta novela, que es la primera que ve la luz. ¿Qué le llevó a escribir?

La vocación, que es algo muy radical. Un convencimiento que te dice que si no escribes estás desperdiciando tu vida.

¿Es de familia de escritores?

Un tío abuelo fue poeta y un gran contador de historias, como también lo es mi madre. Yo crecí oyendo a los dos contar anécdotas de nuestra familia y de personas cercanas. De forma que desde que tengo memoria me seduce el poder que tiene la narración. Últimamente me pregunto: ¿por qué?, ¿por qué es importante oír historias? Lo necesitamos a diario los que leemos pero también quienes ven películas o series de televisión. Es como si necesitásemos imaginarnos otras vidas para poder vivir las nuestras.

Por: Javier Bazaga

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